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Notas de prensa

La cooperación privada , imprescindible para desahogar la demanda asistencial y reducir las listas de espera

Martes, 27.09.2016
  • En España hay 450 hospitales privados, con cerca de 52.000 camas: el 51% de las camas corresponde a grupos hospitalarios, el 44%, a hospitales independientes y, el 5%, a compañías aseguradoras.
  • La actividad que desarrollan los centros de la red privada es ingente y contribuye a disminuir la presión asistencial del sistema público y por lo tanto las listas de espera: cerca de un millón y medio de cirugías (28,8% del total), cerca de seis millones de urgencias (22% del total), catorce millones y medio de consultas (15,8% del total) y cerca de un millón doscientas mil ingresos hospitalarios y altas (22,6% del total).
  • 9,3 millones de personas, bien por doble aseguramiento (7,4 millones) o por el sistema de mutualismo administrativo -sistema MUFACE- (1,9 millones), son atendidas por la red sanitaria de titularidad privada.
  • La aportación de la sanidad privada al sector hace indudable la necesaria complementariedad con diferentes fórmulas de colaboración como los conciertos, mutualidades y concesiones para disminuir la presión asistencial y financiera del sistema público de salud.
  • La interoperabilidad de los sistemas tecnológicos ayuda a reducir costes y a una mejora de la calidad asistencial.
  • La calidad es esencial para mejorar la competitividad, la seguridad y los resultados. La acreditación QH (Quality Healthcare) de la Fundación IDIS reconoce el esfuerzo realizado por los centros asistenciales en la senda de la calidad.
  • Puedes acceder a la presentación completa en este enlace.
Madrid, 27 de septiembre de 2016. – El envejecimiento e inversión de la pirámide poblacional, el aumento de los movimientos migratorios, la innovación constante en diagnóstico y terapéutica y el incremento de la cronicidad suponen una mayor demanda de servicios asistenciales, lo que implica problemas de acceso, equidad, cohesión y financiación que es necesario atajar a través de modelos de colaboración público-privada, adaptación de las estructuras e infraestructuras a la realidad social y poblacional, corresponsabilidad del ciudadano en la gestión de su propia salud, incorporación de las TIC, nuevos modelos de interoperabilidad o incorporación de la innovación basada en la evidencia científica disponible, entre otras iniciativas propuestas desde la Fundación IDIS.

Los estudios económicos pronostican que dentro de unos años el gasto sanitario necesario para dar cobertura universal en condiciones de equidad será el doble que en la actualidad. En España el gasto sanitario “per cápita” y en relación al PIB se encuentra por debajo de la media de los países de la OCDE y en términos de reparto “en el quinquenio 2010-2014 la participación del gasto público en el total del gasto sanitario bajó 5,2 puntos porcentuales ya que pasó de un 75,1% a un 69,8% en 2014”. Por el contrario la participación del gasto privado en el total del gasto sanitario ha pasado del 24,9% al 30,2% en el mismo periodo de tiempo.

En este contexto y con los retos que nuestro sistema sanitario tiene y que el futuro plantea, “es necesario acometer reformas estructurales inspiradas en la eficiencia, en la calidad asistencial y en la consecución de los mejores resultados de salud posibles teniendo como objetivo la satisfacción del paciente en todos los sentidos. El sector sanitario privado está preparado para afrontar este reto, ya que ha abanderado en los últimos años una apuesta clara por poner en valor toda su aportación a la sociedad a través de su extensa red de centros y profesionales así como a la solvencia y sostenibilidad del sistema sanitario en su conjunto; hemos de tener en cuenta que es uno de los sectores más innovadores del panorama económico y social y es, por lo tanto, un agente indiscutible y necesario para el mantenimiento e impulso del sistema sanitario, tal como este está configurado en nuestro país”. Así lo ha manifestado Manuel Vilches, director general del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS), durante su intervención en el Encuentro con medios de comunicación “Sanidad privada: presente y futuro” que IDIS ha organizado hoy en Madrid.

España dispone de 450 hospitales privados donde trabajan 244.335 profesionales, con una dotación de cerca de 52.000 camas, el 51% de las cuales corresponde a grupos hospitalarios, el 44%, a hospitales independientes y, el 5%, a compañías aseguradoras. Con estas cifras se estima que nuestro país se sitúa en un nivel intermedio respecto a otros países europeos analizados, tanto en el porcentaje de hospitales privados sobre el número total de hospitales, como en el porcentaje del número de camas privadas sobre el número total. A modo de ejemplo, se puede destacar que España se encuentra en línea con Italia, Francia y Grecia, aunque por debajo de otros países como Alemania.

En este sentido y centrando la atención en nuestro entorno, el director general de la Fundación IDIS destaca que “actualmente son 12 los grupos hospitalarios que concentran el 43% de los hospitales de titularidad privada y el 56% de las camas privadas de nuestro país siendo Madrid, Andalucía, Cataluña y País Vasco las comunidades autónomas que concentran una mayor presencia de grupos hospitalarios de naturaleza privada en su entorno geográfico.

La actividad que desarrollan los centros de la red privada es ingente y contribuye a disminuir la presión asistencial del sistema público y por lo tanto las listas de espera: cerca de un millón y medio de cirugías (28,8% del total), cerca de seis millones de urgencias (22% del total), catorce millones y medio de consultas (15,8% del total) y cerca de un millón doscientas mil ingresos hospitalarios y altas (22,6% del total) demuestran la importancia de este sector que utilizan 9,3 millones de personas, bien por doble aseguramiento (7,4 millones) o por el sistema de mutualismo administrativo -sistema MUFACE - (1,9 millones).

¿Y los sistemas sanitarios europeos?

Aunque los modelos hoy en día no son puros y cada país tiene variaciones específicas, originalmente se desarrollaron dos modelos en Europa: el modelo “Beveridge” y el modelo “Bismark”.

El modelo “Beveridge” tiene su origen en el sistema de salud británico y es seguido en países como Dinamarca, España, Finlandia, Irlanda, Italia, Portugal, Reino Unido y Suecia, entre otros. Se financia con los impuestos de toda la población, apuesta por una protección sanitaria universal con profesionales asalariados o por capitación, tiene una amplia red de centros sanitarios propios, hay una gran implicación del Estado en la gestión, un notable control gubernamental y no suele tener copago para los servicios sanitarios (aunque cada vez se van implantando con mayor profusión), excepto el copago farmacéutico, y regula el precio de los medicamentos.

Por otro lado, el modelo “Bismarck” propone un sistema de seguros sociales que está presente en países como: Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Grecia, Luxemburgo y Países Bajos. En este caso, la financiación se realiza por cuotas obligatorias pagadas por empresarios, trabajadores o a través de impuestos; los recursos financieros van a parar a “fondos” que son entidades no gubernamentales reguladas por ley y que gestionan estos recursos; los “fondos” contratan hospitales, médicos de familia, etc., la remuneración de los profesionales está basada fundamentalmente en el pago por servicio y en la capitación y para que provean los servicios a los asegurados se realizan contratos basados en un presupuesto o mediante pago por acto. Además, existen sistemas de reembolso y algunos copagos por parte de los usuarios.

En cuanto a calidad percibida, el porcentaje de población que considera que la atención en su país es mejor que la de otros países en la Unión Europea (UE) en España se encuentra por encima de la media con un 44% frente a un 34% detrás de países como Bélgica, Alemania, Austria, Países Bajos, Francia, Finlandia o Dinamarca según datos del informe “Los sistemas sanitarios en los países de la UE características e indicadores de salud en el siglo XXI” elaborado por el MSSSI (datos disponibles en 2013).

La colaboración público-privada: un básico en sanidad


La aportación de la sanidad privada al sector hace indudable la necesaria complementariedad con diferentes fórmulas de colaboración: conciertos, mutualismo administrativo (MUFACE, ISFAS, MUGEJU) y concesiones. Dichos modelos son imprescindibles para desahogar la demanda asistencial, aliviar las listas de espera y ofrecer asistencia sanitaria en zonas geográficas en las que el sistema público no cuenta con infraestructura suficiente, además de contribuir a la descarga financiera consiguiente del sistema público de salud dotándole de una mayor solvencia y sostenibilidad en el futuro”, explica Luis Mayero, secretario general de IDIS.

Dentro de los modelos de colaboración en las diferentes comunidades autónomas destacan los conciertos para pruebas y procedimientos diagnósticos y terapéuticos específicos, los conciertos para determinadas prestaciones como terapias respiratorias, diálisis, logopedia o rehabilitación, sin olvidar otros también muy relevantes como son el transporte sanitario, los servicios de oxigenoterapia, servicios de asistencia sociosanitaria, odontología, fisioterapia y un largo etcétera. Por otra parte, existen conciertos singulares que ofrecen asistencia sanitaria a un área poblacional con infraestructuras sanitarias insuficientes.

Actualmente hay en España 9 hospitales (5 en la Comunidad Valenciana y 4 en Madrid) bajo el modelo de concesión que incluye la construcción de los hospitales y la gestión de los servicios sanitarios y no sanitarios. Un estudio de investigación multinacional desarrollado por la prestigiosa Universidad de Berkeley (EEUU), que ha analizado diferentes modelos de concesiones a nivel internacional, ha obtenido una conclusión clara: este sistema de gestión aporta eficiencia y ahorra dinero y recursos al sistema sanitario público, reduciendo el gasto per cápita en el entorno del 25%. El mismo informe ha destacado que el modelo permite reducir las listas de espera de 39 a 20 días en primeras visitas y, de 57 a 40, en intervenciones quirúrgicas. El porcentaje asignado a gastos operativos es sensiblemente inferior y la estancia media de un paciente ingresado en este modelo también es más ajustada, contribuyendo a generar el ahorro que se le atribuye.

Por último, destaca el modelo de mutualismo que da cobertura sanitaria a 1,9 millones de funcionarios a través de MUFACE, MUGEJU e ISFAS con un índice de satisfacción muyelevado puesto que cada año más del 85% de los funcionarios de la Administración Central eligen la asistencia sanitaria de titularidad privada.

La colaboración público-privada, en sus diferentes modalidades (concesiones, conciertos o mutualismo administrativo), es esencial para el mantenimiento de una sanidad universal y un sistema solvente y sostenible, mucho más en momentos de inestabilidad o clara insuficiencia financiera. Así lo ha recogido en su “Libro Blanco de la Sanidad” la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), haciendo una firma defensa de la sanidad privada y de las diferentes formas de colaboración.

Para el secretario general de IDIS, “la colaboración público-privada contribuye en España a la mejora de la eficiencia del sistema sanitario público y se hace imprescindible para la sostenibilidad y solvencia del mismo. Desde la Fundación IDIS creemos firmemente en que fórmulas como el aseguramiento privado deberían ser impulsadas desde la Administración con medidas fiscales que lo estimulen o mediante la apuesta por el modelo MUFACE que podría ampliarse a otros colectivos como por ejemplo los funcionarios de las Administraciones autonómicas y locales para mejorar los beneficios obtenidos en términos de descarga global del sistema público”.

Dos claves más para seguir avanzando


El modelo sanitario está en proceso de adaptación y el paciente va adquiriendo un rol cada vez más activo en su proceso asistencial. En este contexto, se está produciendo una transformación del proceso asistencial, en el que la Administración pública, los proveedores de salud, las aseguradoras y los propios pacientes son cada vez más conscientes de la necesidad de incorporar a estos últimos como parte activa del proceso asistencial y para ello nada mejor que reconocer el derecho que les asiste para acceder de una forma segura a su información clínica en el entorno asistencial que voluntariamente decida en cada momento, una vez que todos los ciudadanos somos dueños de nuestros propios datos de salud y las TIC permiten que el acceso sea seguro, ágil e inmediato.

La Fundación IDIS está trabajando en un modelo de interoperabilidad que permitirá en breve que sea el propio paciente el que gestione su información clínica y la comparta según su propio criterio. “Este nuevo modelo sitúa al paciente como actor principal, facilitándole el acceso a su información clínica, de manera que le permita adquirir un papel más activo en el cuidado y gestión de su propia salud y por lo tanto disponer de una mayor autonomía. Adicionalmente, el disponer de su información clínica le permitirá moverse libremente por todo el sistema sanitario, garantizando de esta forma la continuidad asistencial, la eficiencia en los procesos y evitando duplicidades y redundancias en el consumo de pruebas diagnósticas, especialmente con todo el gasto e incomodidad que ello plantea”, señala el director general de IDIS.

Otro pilar muy importante para seguir avanzando dentro del concepto de “excelencia” en materia sanitaria y de salud es la calidad entendida esta como una herramienta de gestión y un compromiso con el paciente y el profesional sanitario puesto que permite medir, mejorar, innovar y buscar la eficacia, eficiencia y efectividad de todas las actuaciones a nivel asistencial mejorando por ello la competitividad. Por ello, IDIS creó hace algo más de un año la Acreditación QH (Quality Healthcare) que reconoce el esfuerzo realizado por los centros asistenciales en la senda de la calidad valorando los atributos de calidad y seguridad de los centros en España, tomando como referencia las certificaciones y acreditaciones obtenidas por cada uno de ellos en este ámbito.

Por último, de cara a mantener la competitividad del sistema sanitario español, la Fundación IDIS propone una reforma global del sistema sanitario para entroncarlo con los nuevos tiempos que nos toca vivir marcados fundamentalmente por el envejecimiento, la cronicidad y la evolución rampante de los avances tecnológicos y científicos que aparecen día a día. Una reforma estructural (no coyuntural) en la que participen todos los agentes implicados y en la que, entre otras cosas, se prioricen las prestaciones (Bolsa única para sanidad y dependencia), se garantice la gobernanza del Sistema y la estabilidad de las instituciones sanitarias, se haga un uso eficiente y razonado de todos los recursos disponibles, planificando el Sistema en función de resultados sanitarios y se estimulen e impulsen los diferentes modelos de colaboración público-privada existentes y futuros. Además de estos parámetros deben implantarse criterios de eficiencia en la gestión y fórmulas de corresponsabilidad ciudadana entre otras fórmulas que vayan en pos de la continuidad del sistema en términos de excelencia y liderazgo dentro de un nuevo modelo económico que precisamos con urgencia.
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