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El reto de los cuidados sociosanitarios intermedios: Mapa de recursos y propuestas de futuro

Este documento ofrece al lector un análisis del estado de situación de la atención sociosanitaria en España, concretamente del ámbito de los cuidados sociosanitarios intermedios y, determinar el grado de avance que ha experimentado este sector frente a otros países del entorno europeo. Se ha considerado oportuno incidir en las barreras a las que se enfrenta la atención sociosanitaria y las palancas disponibles para su desarrollo, ya que son estos elementos los que determinarán el éxito o fracaso de las futuras iniciativas.

RESUMEN EJECUTIVO

La atención sociosanitaria

La atención sociosanitaria se define como el conjunto de cuidados destinados a aquellos enfermos, generalmente crónicos, que por sus especiales características pueden beneficiarse de la actuación simultánea y sinérgica de los servicios sanitarios y sociales con la finalidad de aumentar su autonomía, paliar sus limitaciones o sufrimientos y facilitar su reinserción social.
La atención sociosanitaria debe entenderse a su vez como una yuxtaposición de cuatro ámbitos diferenciados, aunque no excluyentes, delimitados por los perfiles de pacientes a los que prestan atención.

  • Personas con pérdida de autonomía
  • Personas con enfermedades crónicas
  • Personas con necesidades de cuidados intermedios post-hospitalario
  • Personas con necesidades de atención en salud mental. 

Los cuidados sociosanitarios intermedios (CSIs)

El presente documento pretende ofrecer un análisis exhaustivo del estado de situación y perspectivas de futuro del ámbito de los cuidados sociosanitarios intermedios (CSIs). Esta modalidad asistencial ha supuesto un reto para los sistemas sanitarios y sociales en los últimos años y en nuestro país aún tiene un largo camino por recorrer para ser comparable con otros países de nuestro entorno.
Este tipo de cuidados representan la transición del paciente de un episodio de hospitalización aguda a su domicilio o residencia, caracterizado por una dependencia médica y social y posibilidad de recuperación funcional. Una de las características fundamentales de los cuidados sociosanitarios intermedios es la multidisciplinariedad que requieren. Asimismo, los pacientes que reciben este tipo de atención han de ser debidamente seleccionados, pues no es adecuada para todos los perfiles englobados en el sector sociosanitario. La estancia media para este tipo de cuidados oscila entre las 2 y 6 semanas, estando destinados a pacientes que de otra forma alargarían su estancia en el hospital de agudos.

¿Qué beneficios aportan los CSIs?

Los cuidados sociosanitarios intermedios permiten, por tanto, liberar recursos de los hospitales de agudos y regular la utilización de otros servicios sanitarios como visitas y urgencias. No obstante, el principal beneficio de este tipo de cuidados, como así lo recogen los estudios disponibles, es la satisfacción del paciente que recibe esta modalidad de atención. No resulta extraño, por tanto, decir que los cuidados sociosanitarios intermedios generan una atención centrada en el paciente, motivada fundamentalmente por su recuperación en un entorno lo más confortable posible. Aunque los cuidados sociosanitarios intermedios liberen recursos y generen un ahorro evidente, su coste-efectividad es difícil de valorar debido a la complejidad de las metodologías empleadas en los estudios consultados. Asimismo, se han reportado resultados similares a la hospitalización tradicional en cuanto a resultados en salud y mortalidad.

Caracterización de la demanda

Ante un panorama sanitario en el que el 45% de las altas médicas anuales se producen en mayores de 65 años, es necesario generar nuevas estructuras o reconvertir de forma eficaz los servicios ya existentes para hacer frente a la demanda futura generada por el progresivo envejecimiento de la población. A día de hoy, se atiende de forma inadecuada a muchos pacientes cuya atención idónea pasa indudablemente por los cuidados sociosanitarios intermedios. Debido a la inexistencia de los recursos sociosanitarios necesarios para atender a estos pacientes, actualmente se han desarrollado otras formas de atención poco apropiadas para el perfil del paciente:

  • El alargamiento de la estancia en hospitales de agudos: se estima que en España se realizarían 1,4 millones de estancias inadecuadas, el equivalente a 4.300 camas de hospitalización con un coste asociado de 884,8 millones de €.
  • El alta temprana del paciente y posterior ingreso en centros residenciales privados para terapia rehabilitadora: según las mismas estimaciones se producirían al año más de 10.500 ingresos de pacientes con necesidades sociosanitarias en centros residenciales privados, algunos de los cuales no disponen de los recursos necesarios para ofrecer una rehabilitación del paciente con buenos resultados terapéuticos.
  • El alta del paciente y atención a domicilio: aunque difícilmente cuantificable ante la falta de información, muchos pacientes son atendidos por atención primaria en el propio domicilio sin haber desarrollado recursos especializados para ello.

Aunque la demanda se ha absorbido hasta ahora de forma considerablemente eficiente, los mecanismos generados no podrán mantenerse durante mucho más tiempo. La alternativa más sensata, con menor coste y mayores beneficios para los pacientes es sin duda los cuidados sociosanitarios intermedios, ya sean ofrecidos en un centro específico, en centros residenciales debidamente acreditados o en el propio domicilio del paciente.

Mapa de recursos sociosanitarios

El mapa sociosanitario de España a día de hoy resulta complejo debido a la cantidad de recursos disponibles, de muy diferente índole y a muy diferente nivel. Esta oferta se ha llevado a cabo mediante:

  • Plazas de media y larga estancia. Existen 15.132 camas en 134 centros de convalecencia y geriatría. A pesar de que el número de camas ha crecido un 78% en los últimos 20 años, la cobertura española de 0,33 camas por 1.000 habitantes es claramente insuficiente y muy alejada del estándar internacional de 1 cama por 1.000 habitantes. Si atendemos al número de plazas por comunidad autónoma, observamos que una única comunidad (Cataluña) concentra más del 50% de las plazas.
  • Hospitalización a domicilio. Las 107 unidades disponibles en el territorio nacional atendieron en el último año a casi 100.000 pacientes. Al igual que sucede con las plazas de media y larga estancia, la oferta se encuentra muy concentrada territorialmente en la Comunidad Valenciana (37% del total) y Cataluña (19% del total).
  • Centros residenciales de larga estancia. España se sitúa próxima a los estándares internacionales con sus 381.480 plazas, lo que supone una media de 4,44 plazas por 100 personas mayores de 65 años. La cobertura en este caso también es asimétrica, siendo muy superior en las provincias con una baja densidad de población y amplia dispersión de centros.

En comparación con otros países del entorno europeo, España aún tiene un largo camino por recorrer, especialmente en la creación de plazas sociosanitarias en centros específicos. Los países con una oferta más robusta de los estudiados son Suiza, Alemania y Francia, con una cobertura hasta 7 veces superior a la de España.

Propuestas de futuro

Teniendo en cuenta los problemas derivados de la demanda y los recursos disponibles, es necesario realizar propuestas realistas y acordes a la situación en la que se encuentra sumido el sector de los cuidados sociosanitarios intermedios. Las propuestas para el desarrollo de este nivel asistencial son:

  • Establecer los cuidados sociosanitarios intermedios como prioridad política, ya no sólo a nivel regional cómo se ha desarrollado hasta ahora, sino a nivel nacional. Los principales argumentos para ello radican en la contención de la demanda en hospitalización de agudos y el desarrollo de un modelo de atención mucho más adecuado y eficaz para los pacientes.
  • Desarrollar un sistema de acreditación de centros para asegurar la calidad de los servicios, adecuar la regulación y aumentar la visibilidad de los cuidados sociosanitarios intermedios entre los usuarios.
  • Apostar por un desarrollo normativo que defina de forma clara el perfil de beneficiarios, la cartera de servicios, las bases del modelo asistencial y las necesidades de formación. De esta forma se garantizaría la equidad de los cuidados intermedios en todo el territorio y se adaptará el modelo asistencial a los nuevos retos demográficos y sociales.
  • Adaptar el desarrollo de la oferta en cada comunidad autónoma a los recursos ya disponibles en cada una de ellas. La existencia de una amplia gama de recursos en cada comunidad permite multitud de opciones adecuadas para el desarrollo de la oferta sociosanitaria. Si bien algunas comunidades pueden aprovechar los recursos ya existentes (bien en centros de media y larga estancia, hospitalización a domicilio o centros residenciales acreditados), otras comunidades deberán aumentar necesariamente la capacidad mediante la creación de nuevas plazas. No existe una única solución adecuada, sino que cada comunidad debe adaptar su situación específica para generar una oferta basada en necesidades reales.
  • Adoptar un sistema de pago por actividad adecuado, incentivando la transición del hospital de agudos a los cuidados intermedios. De esta forma se maximizará la eficiencia de los cuidados y se favorecerán los modelos más orientados al usuario.

Parece obvio pensar por tanto, que desarrollar estas propuestas es una apuesta segura hacia la mejora de la calidad de la atención, la mayor satisfacción del paciente, la contención de la demanda en hospitales de agudos y la mayor eficiencia del sistema. Apostar por los cuidados sociosanitarios intermedios, es por tanto, apostar por el desarrollo a corto plazo del sistema sanitario y social y garantizar así, el derecho de las personas a una atención sociosanitaria equitativa y de calidad.

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